¿Y ahora qué?

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¿Y ahora qué?

¿Y ahora qué? Ya damos por hecho y tenemos claro que tenemos una parte espiritual que si no conocemos y entendemos nos sentimos más que perdidos, frustrados y desesperados.

Así que ya hemos dado el primer paso al aceptar que sí, que tenemos un alma y que esa alma necesita ser escuchada, necesita cuidarse y necesita hacer lo que tenía previsto para estar contenta y en consecuencia que nosotros también lo estemos.

Ok, de acuerdo, tengo un alma, que tiene una misión, que tiene unas lecciones que aprender y que trae la maleta llena de cosas “por si acaso” que no le hacen falta y además no hacen más que estorbar (léase bloqueos energéticos, karma, etc.).

Más o menos puedo encontrar terapeutas que me proporcionen esa información si yo solo no la puedo obtener. Pero, ¿cuando ya sé todo lo teórico sobre mí, qué? ¿Qué hago?

Pues si ya tienes más o menos idea de lo que eres o lo que has venido a ser pero te quedas parado y sigues igual pues mal vamos porque me da a mí que casi es peor que no saber nada.

Si resulta que yo sé que tengo que hacer o ser X y ni siquiera lo intento mi alma pasara de sentirse no escuchada, escondida e invisible a sentirse despechada a cosa hecha, a sabiendas, y creo que eso es mucho peor porque no tienes excusa de no saber qué hacer a continuación.

Otra cosa es que la logística de poner en marcha una misión en la vida sea algo sencillo y que en una hora ya estés en el camino y haciendo bien todo lo que se supone que debes hacer pero otra cosa es quedarte parado, sabiendo qué camino tienes que escoger y no moviéndote del sitio. Qué frustrante para tu alma que necesita movimiento!

¿Y qué debemos hacer? Pues tomárnoslo con calma, y sobretodo tener los pies en el suelo porque hemos venido aquí a disfrutar de una vida terrenal y física por lo que estar pensando todo el día en cosas espirituales tampoco nos va a servir. Se trata de disfrutar de ambos mundos, con los pies en el suelo y la cabeza en el cielo para poder aunar lo mejor de ambos.

 De esa manera podremos entender porque al igual que nos duchamos cada día por higiene también es necesario una limpieza energética de vez en cuando  o porqué resulta que siempre que estoy con una persona u otra me siento de una manera diferente al estar interactuando nuestras energías.

Se trata de entender que nos podemos tropezar porqué sí sin necesidad de tener una maldición detrás y punto pero si resulta que te tropiezas 300 veces al día pues puede ser que sí haya algún bloqueo energético detrás que lo esté favoreciendo…

Disfrutad de esta vida terrenal, conoceos tanto físicamente como espiritualmente y dad los pasos necesarios para que ambos mundos estén en sintonía.

By | 2013-04-10T01:19:49+00:00 abril 10th, 2013|Blog, Sin categoría|0 Comments

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